Prevenir la violencia sexual contra niñas y adolescentes

Prevenir la violencia sexual contra niñas y adolescentes en pocas palabras

  • La violencia sexual puede ocurrir contra niños, niñas, adolescentes y personas adultas, en su gran mayoría, mujeres.
  • La mayoría de los casos de violencia sexual ocurren en el interior de las familias.
  • Hay que hacer mucho hincapié en la prevención: enseñar a los niños y niñas a respetarse, a decir no y a contar las cosas que les ocurren a sus adultos de confianza.
  • Importante es decirles que no deben guardar ningún secreto que otro adulto les pida.
  • Padres y madres: deben educar a sus hijos hombres para que no se conviertan en agresores sexuales.
  • Padres, madres, profesores y profesoras: deben conocer las herramientas necesarias para detectar los síntomas o los indicios de un abuso sexual
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¿Qué es la violencia sexual contra niñas y adolescentes?

La violencia sexual es una de las formas más graves de violencia y es un delito. Consiste en tener o intentar tener relaciones sexuales con una persona sin su consentimiento o con un consentimiento obtenido mediante la violencia o la amenaza.

Sin el consentimiento de la mujer, estas son formas de violencia sexual:

  • Sexo oral.
  • Forzar a alguien a tocarse o tocar a otra persona sexualmente.
  • La penetración del ano o la vagina con un objeto o una parte del cuerpo, como el pene o los dedos.
  • Forzarte a hacer cosas que no quieres relacionadas con sexo.

Si una mujer o adolescente es violada por su vagina y no está utilizando un método anticonceptivo, está en riesgo de quedar embarazada. En este caso debería tomar anticoncepción de emergencia para prevenir. También es importante tomar medicamentos para evitar una infección de transmisión sexual o el Vih. Y es fundamental poner la denuncia en la fiscalía o la policía.

Algunos datos sobre la violencia sexual contra niñas y adolescentes en Ecuador
  • 1 de cada 10 mujeres ha sufrido abuso sexual antes de cumplir 18 años.
  • Cada año, en promedio, hay 3.500 denuncias por niñas menores de 14 años víctimas de violencia sexual.
  • En 8 de cada 10 casos de niñas y mujeres adolescentes que ha sufrido violencia sexual, el agresor pertenece a su entorno familiar.
  • 1 de cada 10 niños y niñas entre 5 y 6 años de edad ha sufrido violencia sexual.
  • El embarazo entre niñas de 10 a 14 años aumentó en un 78% en los últimos 10 años. Todo embarazo en una niña menor de 14 años es fruto de una violación.
  • El total de mujeres de 15 o más años, que siendo niñas o adultas han sido violadas  alcanza el 6,7%. Esto significa que cerca de 380 mil mujeres han vivido este tipo de agresión, cuyas huellas afectan el bienestar físico y sexual de las víctimas, pero también su vida afectiva familiar, laboral y social.
¿Qué puedo hacer para prevenir la violencia sexual contra mi hijo o hija?

La mayoría de los casos de violencia sexual se produce en el entorno cercano (hogar, familia, escuela) de la niña, niño o adolescente.

Para prevenir los posibles casos de violencia:

  • Los padres y madres deben tener una buena comunicación con sus hijos e hijas, basada en la confianza y siempre adecuada a su edad
  • Es fundamental escuchar a los niños y niñas, reforzarles que entendemos cómo se sienten y que nos importan. De esta forma, si alguien intentara algún tipo de abuso, ellos se lo contarían desde el primer momento a su padre o madre.
  • Hay que explicar a los niños y niñas que hay unas partes íntimas que nadie debe tocar. Y, en cualquier caso, jamás deben aceptar una situación en la que otra persona les haga sentirse molestos.
  • Es muy importante hablar de sexualidad. No debemos descalificarlos ni insultarlos cuando se toquen sus genitales o pregunten por alguna zona íntima. De lo contrario, pensarán que es un tema tabú y si les ocurre algo respecto a este tema no lo contarán, porque se sentirán sucios o culpables.
¿Cómo puedo evitar que mi hijo varón sea un agresor sexual?

Es importante que enseñemos a nuestras hijas a tener cuidado frente a posibles casos de violencia sexual, tanto con sus parejas como en otros espacios.

PERO MÁS IMPORTANTE AÚN ES ENSEÑAR A NUESTROS HIJOS A NO CONVERTIRSE EN AGRESORES SEXUALES.

La violencia sexual contra niñas y adolescentes es ejercida por los hombres y es a ellos a quienes desde muy temprano, por ejemplo, hay que enseñar que:

  • Si una chica dice “NO”, significa NO en cualquier caso. No esperes que cambiará de opinión.
  • Que las chicas menores de 14 años no pueden consentir libremente si quieren tener sexo o no. En Ecuador, tener relaciones con una chica menor de 14 años es delito.
  • Se debe pedir el consentimiento de la chica (mayor de 14 años) para tener cualquier contacto sexual, incluyendo un beso o una caricia.
  • Las chicas pueden vestirse como quieran, tomar o estar en cualquier lugar a cualquier hora. Eso NUNCA significa que estén buscando que las violen.
  • Las chicas que tienen relaciones con muchos hombres no son unas “putas” ni se merecen que nada malo les pase.
  • En un agarre o una relación, la chica no tiene que demostrar su agradecimiento por una invitación o un halago dejando que tengas relaciones sexuales con ella.
  • Piropear a una chica también es violencia.
  • Las mujeres no son objetos al servicio de las necesidades sexuales de los hombres.
¿Cómo puedo saber si mi hija o hijo sufre violencia sexual?
  • Las señales físicas de abuso sexual son poco comunes, sin embargo la irritación, la inflamación o el sarpullido en el área genital, las infecciones de las vías urinarias repetidas u otros síntomas, deben ser investigados con detenimiento.
  • Son más comunes las señales emocionales o de comportamiento, que pueden ser identificadas por una ansiedad, dolor abdominal crónico, constantes dolores de cabeza, comportamiento perfeccionista, retraimiento o depresión, hasta una rabia y rebeldía inexplicables.
  • Cuando el niño o la niña habla abiertamente sobre sexo de una manera atípica para su edad, también puede ser una señal de alarma.
  • En el caso de que haya alguna sospecha de abuso sexual, llevar el niño o la niña inmediatamente a un servicio de salud, que incluya apoyo psicológico.
  • Si se confirma la violencia sexual, se debe hacer la denuncia.
  • Ofrece siempre tu apoyo al niño o la niña. Escúchale, no dudes de su palabra y cree en lo que te dice. Asegúrate de que él o ella lo entiende. Agradece al niño o la niña el hecho de contártelo y reconoce su valentía.

El futuro bienestar de un niño o niña está en riesgo. Las sospechas y la falta de pruebas pueden darte miedo, pero confía en tu intuición y ten el valor de denunciar o poner en conocimiento de un servicio de protección al menor.

Busca los servicios que protegen a los menores en tu localidad. Lo importante es que actúes.

¿Dónde puedo denunciar la violencia sexual?

La violencia sexual contra niños, niñas, adolescentes o personas adultas es un delito muy grave y debe ser denunciado para evitar que se siga produciendo y proteger a la sobreviviente de la violencia sexual.

  • Denunciar a un agresor o agresora es un derecho y una obligación. No dejes que esto le pase a alguien más.
  • No permitas la impunidad (que el culpable quede sin castigo)
  • Denuncia el caso ante Policía, Comisaría de la Mujer, Comisaría, Tenencia Política, Fiscalía, etc.
  • Se debe contar lo que pasó, sin omitir detalles, firmar lo que cuentas y solicitar una copia de la denuncia sellada y con fecha.
  • No se necesita de un abogado, ni de ningún documento de identidad para realizar una denuncia por violación.
  • Los trámites son gratuitos y tienes derecho a exigir que sean rápidos.

Puedes denunciar en las oficinas de la Fiscalía General del Estado. Lee sobre el tipo de denuncias que atienden.

En este mapa podrás encontrar los lugares donde puedes denunciar a nivel nacional y sus números telefónicos.

¿Qué hago si mi hija tiene un embarazo producto de una violación?

En Ecuador, el total de mujeres de 15 o más años, que siendo niñas o adultas han sido violadas, alcanza el 6,7%. Esto significa que cerca de 380 mil mujeres han vivido este tipo de agresión, cuyas huellas afectan el bienestar físico y sexual de las víctimas, pero también su vida afectiva familiar, laboral y social.

En muchos casos, el resultado de la violación es un embarazo. La continuación de este embarazo puede poner en riesgo la vida o la salud física, mental o social de la niña o adolescente, por lo que el Código Orgánico Integral Penal permite la realización de un aborto terapéutico.

La decisión de continuar o no con un embarazo producto de una violación le corresponde a la adolescente mayor de 14 años o a su padre o madre en caso de que sea de menor edad. Ante un hecho como este, la decisión sobre qué hacer nunca es fácil, pero como padres y madres tenemos que saber que nuestra hija no tiene obligación legal de continuar ese embarazo. El aborto terapéutico es un derecho reconocido en Ecuador y el Estado está obligado a garantizar esta atención de salud.

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