Papás y mamás, ¡Mucha Nota!

Es hora de romper el tabú

En Ecuador, 9 de cada 10 adolescentes quisieran hablar de sexualidad con su familia, pero únicamente el 5% de adolescentes recibieron información de su padre o madre al respecto. (Cedatos, 2010).

Nuestros hijas e hijos sienten vergüenza al preguntar sobre los cambios en su cuerpo o estado emocional, por lo general se sienten más cómodos o cómodas al hablarlo con sus panas que con su propia familia. Cuando se animan y nos preguntan, primerito ponemos una cara de susto, incomodidad y hasta de sorpresa, o mejor pasamos la pelotita al otro (ya sea papá o mamá).

Pero, si no somos padres y madres los responsables de informar a nuestros hijos e hijas ¿quién lo hará? La educación que reciben en el colegio es importante, pero como madres y padres debemos estar muy abiertos al diálogo.

¿No sabe cómo hacerlo? !Tranquilidad! Para eso está !Mucha Nota! un lugar para adolescentes, pero también para papás y mamás que están conscientes de la importancia de tratar temas de salud sexual y reproductiva con un enfoque científico, correcto y de derechos humanos.

Papás y mamás: ¡Mucha Nota!

This is the start of an expanding list
¿Si hablo de estos temas estoy incitando a que tenga sexo?

Es uno de los miedos más comunes de padres y madres. Creemos que si no hablamos del tema, nuestros hijos o hijas no pensarán en tener relaciones sexuales.

Pero en realidad es en la adolescencia cuando despierta el deseo sexual, un instinto natural que todas las personas tenemos. Cuanta más información tengan y de mayor calidad, está demostrado que chicos y chicas retrasan el inicio de sus relaciones sexuales y, cuando lo hacen, es de manera más responsable.

Pero también existe la inquietud sobre cuándo es el momento de empezar a hablar de esto. Si esperamos a que ya estén teniendo relaciones sexuales será muy tarde.

Si desde siempre educamos a nuestros hijos e hijas en base de….

  • respeto del propio cuerpo y al de las otras personas
  • resolver los conflictos mediante el diálogo y no con la violencia
  • ver la sexualidad humana como un aspecto natural de la vida
  • protegerse contra las situaciones de abuso sexual

….entonces habremos avanzado mucho para que, cuando les llegue el momento de tener relaciones sexuales, estén preparados e incluso, podamos hablar con ellos y ellas sobre esto sin que nos dé vergüenza o tengamos ganas de salir corriendo.

¿Hay que educar igual a las hijas que a los hijos?

Desde que nuestro bebé nace, lo primero que hacemos es nombrar su sexo: hombre o mujer. Pero hoy en día las chicas y los chicos pueden (y deben) hacer las mismas cosas, lo importante es motivarles según sus intereses, porque tienen igualdad de derechos.

Si a tu hija la educas para que tenga cuidado con los chicos, para que se vista de una forma “correcta”, para que no salga de noche o no tome para prevenir una agresión sexual; también debes educar a tu hijo para que respete a las chicas, para que no crea que si una chica viste de cierta forma, sale por las noches o toma, está haciendo una invitación para que él tenga sexo con ella, incluyendo el uso de la fuerza para conseguirlo. La clave en todo es la igualdad y los valores como el respeto a las y los demás.

La educación de nuestros hijos e hijas debe basarse en valores como: la igualdad de derechos, en el respeto al propio cuerpo y al de los demás. Y esta educación comienza por lo que ven en sus familias: si la pareja se comporta de forma desigual, en el que el papá “manda” sobre la mamá, entonces nuestros hijos puede que repitan la misma historia, creyendo que “así debe ser”.

¿Qué pasa si no se habla de esto en familia?

Negar la situación no ayuda y, menos aún, cuando se trata del despertar sexual de nuestros hijos e hijas, de la prevención de embarazos no deseados y de la lucha contra la violencia sexual.

El embarazo en adolescentes es un problema social de enorme magnitud en el Ecuador. Las mujeres adolescentes que están embarazadas o que ya son madres, tienen mayor probabilidad de abandonar la educación, de tener trabajos mal remunerados, de sufrir todo tipo de abusos y de profundizar sus condiciones de pobreza.

En Ecuador, el 44,1% de las madres tuvieron su primer hijo o hija entre los 15 y 19 años; el 35% entre los 20 y 24 años; y el 2% entre los 12 y 14 años. (INEC, 2010).  En estas etapas de la vida en las que se espera que las chicas estén estudiando y fortaleciendo su carrera profesional, muchas de ellas ya son madres.

La educación para una sexualidad sana, responsable, satisfactoria, científica y laica, basada en los derechos humanos y en los valores de la libertad y la responsabilidad, y el acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes, son las únicas formas demostradas en el mundo en las que se ha conseguido reducir este problema social.

This is the end of an expanding list