Cuidar la salud por medio de límites

Cuidar la salud por medio de límites en pocas palabras

  • Podemos seguir algunas pautas simples que disminuirán las posibilidades de que los y las adolescentes tengan una conducta riesgosa, como beber alcohol, fumar, practicar el sexo sin protección o antes de estar listos.
  • Saber dónde están, no permitirles que pasen mucho tiempo con otros adolescentes sin supervisión y saber con quién pasan el tiempo son medidas que pueden limitar las probabilidades de que los y las adolescentes asuman comportamientos de riesgo.
  • Debemos fijar expectativas claras con nuestros hijos e hijas adolescentes y comunicarnos con ellos frecuentemente para asegurarnos de que estas expectativas se cumplan.
  • Los límites son tanto para las chicas como para los chicos y son los mismos límites. Si a tu hija no la dejas salir de noche porque tiene 15 años, a tu hijo tampoco deberías dejarle salir. La igualdad comienza porque las reglas sean las mismas.
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¿Cómo ayuda a cuidar la salud de mis hijos o hijas adolescentes el hecho de poner límites?

Saber dónde están nuestros hijos o hijas adolescentes, con quién están y fijar límites a su comportamiento son partes importantes del cuidado de su salud, especialmente cuando se trata de sexo. A veces la gente prefiere referirse a esta parte de la crianza como control y supervisión. Controlar significa saber dónde están nuestros hijos o hijas, con quién están y si hay algún adulto presente con ellos. Supervisión significa establecer límites y expectativas claros y lograr que los adolescentes los acepten. También significa sostener coherentemente las pautas acordadas y las consecuencias “justas” cuando no se cumplen las reglas y las expectativas.

La mayoría de padres y madres controlan y supervisan menos a sus hijos o hijas a medida que crecen. Si bien es importante apoyar la necesidad de independencia de nuestros hijos o hijas adolescentes, el control y la supervisión siguen siendo importantes a medida que crecen, especialmente porque con la edad, aumentan ciertos riesgos, como el embarazo y las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

¿De qué manera pongo límites a mi hijo o hija adolescente?

El equilibrio es la clave. No queremos asfixiar a nuestros hijos o hijas insistiendo en saber todo lo que hacen. Pero si van a salir por unas horas, debemos saber adónde van, con quién, qué harán juntos y cuándo llegarán a casa. Debemos asegurarnos de que nuestros hijos e hijas  adolescentes sepan que queremos lo mejor para ellos. Podría ser de utilidad leer más acerca de cómo construir una buena relación con ellos y ellas.

Las formas en que controlemos y supervisemos a nuestros hijos o hijas generalmente dependerá de nuestro estilo de crianza. Algunos somos muy estrictos. Otros, damos mucha independencia a nuestros hijos o hijas adolescentes.

Tómate un momento para pensar en tu estilo de crianza:

  • ¿Sueles fijar reglas estrictas e imponer castigos?
  • ¿Brindas demasiada libertad a tus hijos?
  • ¿Sientes que sobreproteges a tus hijos?
  • ¿Crees que tu estilo es más informal?

Independientemente de nuestro estilo de crianza, es útil evitar los extremos. Si nos basamos en la autoridad y el miedo o si somos muy sobreprotectores, es probable que los y las adolescentes se rebelen. Por otro lado, si les damos demasiada libertad, es posible que sientan que no nos interesa lo que hacen.

También es útil involucrar a los y las adolescentes en la fijación de reglas para sí mismos. Probablemente, respetarán más las reglas, se sentirán respetados y nos respetarán si entienden las razones que hay detrás de las reglas y tendrán la oportunidad de negociar con nosotros sobre ellas. Podemos revisar las reglas de vez en cuando con ellos, a medida que crezcan y muestren mayor independencia.

¿Qué cosas concretas puedo hacer para fijar límites a mis hijos o hijas adolescentes?

Todos los padres y madres pueden adoptar prácticas de crianza específicas que ayudarán a cuidar la salud de sus hijos e hijas y a reducir las posibilidades de que tengan conductas riesgosas.

A continuación, presentamos algunos consejos para fijar límites:

  • En la medida de lo posible, procurar que haya un adulto en casa cuando los o las adolescentes están allí. Puede ser el padre o la madre, un vecino u otro miembro de la familia en quien confiemos. Los y las adolescentes son más propensos a tener conductas riesgosas cuando están con amigos y sin supervisión de un adulto. Y cuando no es posible que haya una persona adulta, podemos mantenernos comunicados con los adolescentes frecuentemente mientras están solos, por teléfono o whatsapp.
  • Alentar a los y las adolescentes a que participen en actividades en las que haya una persona adulta, como asistir a un club o practicar deportes después de la escuela.
  • Cuando los y las adolescentes asisten a fiestas, asegurarse de que habrá una persona adulta. Podemos llamar a la mamá o papá del joven o la joven que organiza la fiesta. Hasta podemos ofrecernos para ayudar a supervisar la fiesta.
  • Si se organiza una fiesta en tu casa, prohibir el alcohol, las drogas y el tabaco. Si optamos por dejar que nuestros hijos o hijas organicen fiestas, es importante que estemos en casa mientras dure la fiesta y asegurarnos de que solo entren las personas invitadas. También podemos pedirles a los invitados que dejen sus bolsos y abrigos en un lugar seguro al entrar a la fiesta, para impedir que ingresen con alcohol o drogas.
  • No propiciar que los chicos o chicas más jóvenes estén con los o las adolescentes mayores. A estas edades un año o dos de diferencia, son importantes en cuanto a las diferencias de intereses y a la misma autonomía. Es mejor motivar siempre a que nuestras hijas e hijos vayan con gente de su misma edad.
  • No alentar a los y las adolescentes a salir con alguien. No hay necesidad de fomentar los noviazgos. Ten en cuenta que, para muchos y muchas adolescentes, tener una relación con una persona específica dura poco tiempo, pero tener una relación puede estar vinculado con la posibilidad de ser sexualmente activo. Si nuestros hijos o hijas adolescentes tienen una relación amorosa, podemos ayudarles a evitar que las cosas se pongan “demasiado serias” muy rápidamente. Esto no quiere decir que debamos prohibir los noviazgos.
  • Fomentar que los y las adolescentes pasen tiempo con sus amigos y amigas. Aliéntales a tener una cierta cantidad de amigos y que compartan tiempo con gente de su edad.
  • Conocer a los amigos y amigas de nuestros hijos e hijas adolescentes. Podemos tomarnos el tiempo de hablar con ellos y sus amigos o amigas acerca de lo que implica una buena relación.
  • Hablar con otros padres y madres. Podemos conocer a los padres o madres de los amigos de nuestros hijos o hijas y mantenernos en contacto con ellos.
  • Supervisar el uso de Internet de tus hijos o hijas adolescentes. Es importante establecer expectativas claras acerca de Internet, el uso del teléfono celular y la comunicación en línea y hablar con los y las adolescentes acerca de lo que hacen mientras están conectados. Obtén más información acerca de cómo usan Internet los adolescentes y, si quieres, puedes aprender más sobre esto en la sección Sexo e Internet.
  • Estar disponibles. Es importante asegurarnos de que nuestros hijos o hijas adolescentes sepan cómo comunicarse con nosotros en todo momento.
¿Cómo puedo preguntar a mi hijo o hija sobre sus actividades?

Al preguntar a nuestros hijos o hijas acerca de lo que harán y con quién estarán, es mejor que nos mostremos interesados en lugar de desconfiados. Queremos que los y las adolescentes capten el mensaje de que nos preocupamos por ellos y que queremos estar en contacto mientras están fuera. A medida que nuestros hijos o hijas adolescentes adquieren el hábito de compartir con nosotros qué harán, con quién estarán y cuándo llegarán a casa, y nosotros mostremos interés en escucharlos, ya no interpretarán nuestro preguntas como una intromisión. Y al mostrar interés en su vida, sus amigos y actividades, fortalecemos nuestra relación con ellos y ellas.

¿Los y las adolescentes deben tener un horario?

Sí, es importante que establezcamos expectativas claras acerca de la hora a la que queremos que nuestros hijos o hijas adolescentes estén en casa. Esto envía el mensaje de que nos preocupamos por ellos y por su bienestar. También podemos dejar sentado que esperamos que se comuniquen por teléfono si van a llegar tarde.

Podemos analizar junto con nuestros hijos o hijas qué horarios creen que son adecuados, según su edad y la actividad que realizarán. Al escucharles y permitirles negociar con nosotros, les demostramos que los respetamos y que comprendemos que cada vez son más responsables de sí mismos.

En general, es aconsejable no permitir que los o las adolescentes realicen actividades muy seguido durante la noche, en la semana escolar. Queremos que se concentren en su educación.

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