Construir una buena relación

Construir una buena relación en pocas palabras

  • Una buena relación con los hijos e hijas debe basarse en valores como: el respeto, comprensión y confianza.
  • Podemos construir una buena relación con nuestros hijos e hijas adolescentes pasando más tiempo juntos, escuchando, cumpliendo promesas, bromeando y valorando sus esfuerzos y puntos fuertes.
  • Acompañándoles cuando tienen dificultades.
  • Los y las adolescentes que tienen una buena relación con sus familias tienen menos probabilidades de correr riesgos.
This is the start of an expanding list
¿De qué forma tener una buena relación conmigo puede beneficiar la salud y el desarrollo de mis hijos o hijas adolescentes?

Las investigaciones muestran que cuando tenemos una relación cercana con los y las adolescentes, existen menos probabilidades de que ocurra lo siguiente:

  • Meterse en problemas en el colegio
  • Meterse en problemas por cuestiones como drogas, alcohol y cigarrillos
  • Enfrentar un embarazo no deseado o una ITS

Si mantienen una relación sólida con nosotros, nuestros hijos e hijas tienden a aceptar nuestra supervisión, adoptar nuestros valores e ideales y seguir nuestras reglas, incluso cuando no estamos presentes.

¿Cuáles son las características de una buena relación con los hijos e hijas?

Las personas expertas en relaciones familiares, coinciden en que las siguientes cualidades y valores son los más importantes para una buena relación:

  • Respeto mutuo
  • Comprensión de los sentimientos de la otra persona
  • Ser capaces de sentir confianza en la otra persona
  • Sentir preocupación por el bienestar de la otra persona
  • Conocimiento de la otra persona: lo que le gusta, lo que desea, lo que le agrada y lo que le desagrada

En una buena relación, debemos mostrar respeto por los y las adolescentes, tener en cuenta sus sentimientos, confiar en ellos y ellas, preocuparnos por su bienestar e interesarnos en su vida.

Algunos consejos para construir una buena relación con los o las adolescentes

Existen muchas formas de mejorar la relación con nuestros hijos e hijas adolescentes:

Mantenerse en contacto. Debemos comunicarnos con nuestros hijos e hijas frecuentemente, incluso cuando todo marcha bien para demostrar que nos preocupamos por ellos.

Pasar tiempo juntos. Entre el trabajo, las tareas y otros asuntos, queda poco tiempo para disfrutar de la compañía de la familia. Debemos aprovechar el tiempo que sea para poder estar con los y las adolescentes para conocerlos mejor.

Cumplir con las promesas. Si les hacemos promesas a los y las adolescentes, debemos cumplirlas, de ser posible. Si cumplimos con nuestras promesas, es muy probable que ellos y ellas cumplan con las suyas.

Tratar a los y las adolescentes como lo que son. Si bien los y las adolescentes no son adultos aún, ya no son niños y niñas, y no se les debe tratar como si lo fueran.  Afirmaciones como “eres demasiado joven para saber eso” faltan al respeto a su capacidad de comprensión.

Ser considerados. Recuerda las fechas especiales. Podemos dejar sobre su cama una nota que exprese cuánto les queremos. O podemos hacer su comida favorita sin ningún motivo especial.

Reconocer los esfuerzos especiales. Debemos elogiar sus esfuerzos especiales, por ejemplo, si les ha ido bien en un examen, o si han sido particularmente amables con alguien.

Decir que les queremos. Amamos a nuestros hijos e hijas, y debemos decirles cuánto les queremos, todos los días.

Brindar apoyo. Cuando nuestro hijo o hija adolescente han tenido un mal día, podemos brindarle nuestro apoyo. Debemos escuchar y brindar comprensión.

Evitar las burlas que hacen daño. A veces nos burlamos de las personas de formas que las menosprecian. Debemos evitar burlarnos de esta forma de nuestros hijos e hijas, especialmente, frente a otras personas. Es muy doloroso.

Usar el humor y divertirse. Podemos bromear con nuestros hijos e hijas adolescentes y estar dispuestos a burlarnos de nosotros mismos a veces. Bromear un poco fomenta una relación positiva.

Valorar los puntos fuertes especiales. Debemos aceptar a nuestros hijos e hijas como lo que son. Todos los y las adolescentes tienen puntos fuertes especiales. Debemos reconocerlos y asegurarnos de que nuestros hijos lo sepan.

Dar participación en la fijación de límites y la creación de reglas. Como padres y madres, debemos ayudar a nuestros hijos e hijas a construir límites y a vivir bajo ciertas reglas. Podemos brindarles un rol activo en la decisión de cuáles son esos límites y reglas, sabiendo que a veces hay puntos no negociables. El amor también tiene que ver con los límites, estos nos brindan estabilidad.

Ser honestos con los y las adolescentes. Por medio de una comunicación abierta, sincera y frecuente con nuestros adolescentes, podrán relacionarse con nosotros como personas que realmente se preocupan por su bienestar y en quienes pueden confiar.

¿Qué hago si mi hijo o hija está al cuidado de otra persona?

La realidad en Ecuador es que existen muchos tipos de familia y los chicos y chicas adolescentes no necesariamente viven con mamá o papá.

Sea el tipo de familia que sea, lo más importante es tener en cuenta que, en una buena relación, los y las adolescentes muestran respeto y la familia hacia ellos y ellas, tienen en cuenta los sentimientos de otras personas de su familia y confían en las personas que integran la familia.

This is the end of an expanding list